La Reproducción del Betta Splendens

Aunque hace bastante tiempo ya publiqué la ficha del Betta Splendes (Luchador de Siam) y en ella hablaba sobre la reproducción de este pez, creo que se merece un artículo exclusivo para hablar de ella y como conseguirla. Raro es el aficionado a este fantástico hobby que nunca ha intentado reproducir a una pareja de Bettas. Esto es debido a que se trata de una de las especies más fáciles de reproducir en cautividad.

Lo primero de todo es elegir el macho y la hembra que queremos juntar para que se reproduzcan. Lo mejor de todo es escoger a dos ejemplares con una gran vitalidad y que hayamos estado alimentando durante unas dos semanas previas con una gran cantidad de alimento vivo y vegetales cocidos como guisantes o acelgas. También es interesante ver que colores queremos conseguir ya que los hijos serán casi una réplica o una mezcla de ambos, tanto en las aletas como en los colores.

Una vez elegido el macho y la hembra, deberemos preparar el acuario de cría. Este no deberá ser superior a 20 litros y la altura del agua no puede sobrepasar los 15 cm, esto es algo muy importante. El acuario no deberá tener ningún sustrato y la temperatura del agua debe oscilar entre 26 y 28º. El pH del agua no deberá estar entre 6.8 y 7, mientras que la dureza no podrá ser mayor de 8 dGHº. En lo que respecta al filtro y aireación del agua, si vemos que estos crean algún tipo de corriente es mejor eliminarlos ya que destruirán el nido de burbujas cuando el macho intente construirlo. Dicho esto, deberemos dividir el acuario en dos partes, una para el macho y otra para la hembra. Os recomiendo que en la parte del macho introduzcáis alguna que otra planta flotante ya que le ayudará a preparar el nido más rápido y que este sea más resistente.

Cabe recordar que para saber si una hembra está o no preparada para reproducirse basta con observar su abdomen. Si este está hinchado y tiene un pequeño bulto amarillo al final del todo, es una señal inequívoca de que está preparada. Puedes ver una imagen explícita a continuación:

Ahora deberemos introducir a cada ejemplar en su respectivo sitio. Es posible que durante las primeras horas el macho esté pegado al cristal de la hembra desplegando sus agallas y aletas. Pasadas unas horas, el macho comenzará a construir el nido. Podremos decir que el nido estará terminado cuando este tenga unos 3 a 4 cm de radio y unas 4 a 6 hileras de burbujas de espesor. Una vez listo el nido, procederemos a pasar la hembra al lado del macho. Es muy posible que durante las primeras horas la hembra no se muestre tan “perceptible” como el macho querría, por lo que es posible que este le ataque en varias ocasiones. Por ello y como he indicado al inicio del artículo, tanto la hembra como el macho deberán estar muy bien alimentados y tener una gran vitalidad para pasar sin problemas el proceso de reproducción.

Una vez la hembra haya aceptado al macho, esta se situará justo debajo del nido y es entonces cuando el macho se acercará a ella y ambos se “abrazarán” en numerosas ocasiones. Durante cada abrazo la hembra soltará una cierta cantidad de huevos que el macho recogerá con la boca y depositará en el nido de burbujas. Después de cada abrazo la hembra queda muy cansada y es posible que te dé la impresión de que se hace la muerta. Al cabo de unos segundos reaccionará y volverá a situarse debajo del nido para repetir el proceso. Esta tarea puede durar de 2 a 3 horas. Cuando la hembra haya terminado de descargar sus huevos levantamos un poco a división para permitir que escape al otro lado y así poder sacarla con la red más fácilmente y sin estropear el nido de burbujas.

El padre cuida de los huevos

En los Bettas, es el macho quién se hace cargo del nido y de los alevines durante sus primeros días de vida. Mientras que los huevos no han eclosionado vigilará que ningún depredador se acerque a ellos y en caso de que algún huevo caiga al fondo del acuario, lo recogerá y volverá a depositar en el nido de burbujas. Mientras que el macho está cuidando del nido deberemos alimentarlos para que no devoren algún huevo por falta de comida.

Pasadas unas 24 o 48 horas (dependiendo de la temperatura del agua) los huevos eclosionarán pero los alevines todavía no pueden nadar libremente (no están desarrollados por completo) así que el padre seguirá cuidándolos. Pasados unos 3 o 4 días, los alevines habrán consumido por completo su saco vitalicio y es entonces cuando podrán nadar libremente por el acuario. Llegado este momento deberemos retirar al padre para que no devore a sus crías.

Ahora tendremos que comenzar a alimentar a los alevines con infusorios o artemia salina recién eclosionada. Durante las próximas tres semanas deberemos alimentar a las crías con artemía recién eclosionada y pasado este periodo de tiempo, ya podremos darles alimento seco como color bits triturados, escamas disecadas e incluso larvas de mosquito de pequeño tamaño.

Una vez haya pasado un mes desde que eclosionaron los huevos, ya podremos retirar el separador del acuario, aumentar progresivamente el nivel de agua y comenzar a utilizar un filtro (poniendo una malla en la toma de agua para que no se trague a las crías) y un aireador de agua. Pasados los tres meses, ya podremos diferenciar a los machos de las hembras y es entonces cuando deberemos comenzar a separar a los ejemplares más grandes para que no se ataquen.

Cabe destacar que la misma pareja utilizada para la reproducción puede volver a reproducirse pasadas unas tres semanas, periodo en el cuál deberemos darles una buena alimentación rica en proteínas para que puedan recuperarse del esfuerzo que supone reproducirse.

Por último, me gustaría aclarar que por seguir al pie de la letra este artículo no significa que tus dos Bettas se vayan a reproducir, recordemos que son animales y como tales, en muchas ocasiones imprevisibles. Sin embargo, la mayor tasa de éxito se consigue siguiendo los pasos detallados anteriormente. Si a la primera no lo consigues, no te desanimes y vuélvelo a intentar.