entrenador personal online

El Precio de un entrenador Personal

A menudo se plantea cuánto cuesta un entrenador personal, si es demasiado caro o si por el contrario el servicio prestado por este profesional justifica su tarifa y el coste que el cliente debe asumir por contratarlo.

Parece que asociar un precio o valor monetario a un objeto o bien material es mucho más fácil que asociarlo a un servicio. Pero ¿Porqué? Simplemente porque el bien material u objeto es algo tangible, visible, con cuerpo palpable y el servicio no. De este modo los contornos del concepto “servicio” poseen un carácter mucho más etéreo.

Por otra parte en el objeto o bien material los efectos del valor añadido usualmente son mucho más estancos, previsibles y limitados que los efectos del valor añadido de un servicio. Es decir, de un objeto esperamos que en primer término cumpla con su función meramente práctica y funcional, aquello para lo que fue concebido. El valor añadido lo encontraríamos después en todo aquello adicional que ese útil u objeto nos está reportando sin estar vinculado originalmente a la estricta funcionalidad que motivó su producción.

El valor añadido de conducir un coche de gama alta es la serie de sensaciones que provoca. La sensación de libertad, de potencia, de control son algo que suma valor al que de por sí tiene el producto atendiendo a su estricta funcionalidad práctica que no es otra que llevarnos de un sitio a otro.

Sucede que así como el valor añadido del producto u objeto se limita a las sensaciones momentáneas que se experimentan durante su uso el valor añadido asociado al consumo de un servicio como el prestado por un entrenador personal online trasciende lo meramente momentáneo y circunstancial ya que las sensaciones de mayor autoconocimiento corporal, de mayor sensibilidad respecto a lo que se come o de goce tras la adquisición de un estilo de vida que favorece un alto grado de bienestar psicofísico se mantienen a lo largo de toda la vida.

De este modo es fácil comprender como quien tilda de “caro” el servicio de entrenador personal está considerándolo bajo una perspectiva de algo de consumo momentáneo equiparable a un producto, cuando no lo es en absoluto.

Como consumidores pensamos que algo es caro o barato dependiendo de la importancia que atribuyamos a aquello que esperamos nos reporte. ¿Cuán importante es la adquisición de unos hábitos correctos de alimentación o la adhesión a un estilo de vida que incide sobre nuestro bienestar y en última instancia sobre nuestra felicidad?

Al margen de todo lo anteriormente expuesto cabe recordar que también existe un hecho totalmente objetivo a la hora de discernir acerca de si es caro o barato nuestro servicio y es la calidad del propio servicio, algo que vendrá determinado básicamente por 3 factores, el nivel de formación del entrenador, el nivel de experiencia y por último la capacidad empática y relacional para interactuar con su alumno.

Si me preguntan si me parece caro un Personal Trainer que cobra 50€ al mes y posee una titulación expedida por una academia no oficial con cursos de un mes de duración, con nula o poca experiencia en el sector y con mediocre capacidad empática diré que me parece carísimo.

Si me preguntan si me parece caro un Entrenador Personal que cobra 600€ al mes y posee una titulación superior, muchos años de experiencia y una alta capacidad empática, relacional y motivacional diré que en absoluto me parece caro.

Por supuesto en este último caso el consumidor o cliente está pagando todo lo que ese profesional posee y ha hecho. Paga que sea licenciado, paga que atesore años de experiencia práctica y paga sus dotes como ente motivacional y resorte que impele al cambio y al empuje hacia nuevos horizontes. Esto último es especialmente importante ya que nuestra vida está marcada por momentos puntuales que supusieron la elección de un camino y no otro y en último término de lo que llegamos o no a ser.